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 Por: Julio César Concepción R. | Lunes 11 de Mayo de 2015

Los problemas de transparencia y rendición de cuentas se mantienen a la vanguardia de los debates sobre asuntos de la gobernabilidad política mundial. Datos producidos por un conjunto de instituciones confiables e internacionales, subrayan que los niveles de corrupción política que hasta hoy prevalecen, destacan los numerosos desafíos que esta crea para el desarrollo socio-económico y la estabilidad política de los países.

Cuando se trata de la lucha contra la corrupción, la promoción de la transparencia y las prácticas de rendición de cuentas, constituyen herramientas de lucha obligatorios contra la corrupción, diversos instrumentos y alternativas se han puesto en marcha en los últimos años. En los últimos meses se han visto muchos casos de corrupción en el hemisferio de Latinoamérica y formamos parte del mismo, por ende nuestro estatus quo automáticamente se salpica, pero todos tienen un común denominador; el uso del poder y los privilegios para el enriquecimiento ilícito a toda costa.

Si nuestras sociedades no combaten las asimetrías de oportunidades entre quienes roban y quienes necesitan, jamás podremos desarrollar modelos económicos justos y donde prosperen la innovación y el trabajo duro. El dinero fácil no lo es todo y de hecho representa el cerrar las puertas de y a quienes desean trabajar honestamente. La corrupción es un problema presente en todas las economías, y amerita que autoridades y ciudadanía se pongan de acuerdo para detenerla y reducirla hasta su mínima expresión. El rol de la sociedad civil y el sector empresarial en su prevención y persecución, es hacer un empoderamiento una sinergia de las auditorías sociales y la verdadera activación de las comisiones de veedurías.

Las investigaciones nos arrastran a creer que el origen de la deuda pública en la mayoría de los países del hemisferio está en la corrupción administrativa. Casi todo lo que debe el Estado, es fruto de los fraudes bancarios, o fraudes en el uso de la electricidad, o en construcciones públicas sobrevaluadas, etc. El país podría vivir con deudas mínimas si no existiera una corrupción tan rampante. Tal como en una ocasión declaro la Presidenta de la Cámara de Cuentas de la Rep. Dominicana (CCRD). La gran desdicha en todo esto es la permisividad e inaplicabilidad de las leyes, la impunidad y el debilitamiento de la sociedad civil, sin la asociación de éstas no es posible avanzar en el combate a este flagelo.

El potencial de la participación de la sociedad civil para generar cambios positivos y duraderos sobre el tema, de la transparencia nos conduce a investigar el caso de las veedurías ciudadanas en países como Colombia, y el Observatorio Social de Maringá, en Brasil. Que en última instancia, se reafirma el poder de las acciones de control social de la sociedad civil para bajar los niveles de corrupción, y establecer medidas de prevención.

La protesta pública ante la corrupción, la impunidad y la inestabilidad económica envía ondas de choque en todo el mundo, verbigracia en el año 2011. Las protestas en muchos países se extendieron rápidamente a unir a gente de todas partes de la sociedad. Sus orígenes pueden ser diversos, pero su mensaje es el mismo más transparencia y prácticas de rendición de cuentas que se requieren de nuestros líderes y manejadores de la cosa pública.

La corrupción sigue conmoviendo las esferas políticas y sociales a nivel mundial. Cuando se trata de medir los niveles actuales de corrupción, los datos compilados por instituciones como Transparencia Internacional, son reveladores. Como tal, el diálogo sobre los enfoques más eficaces para abordar el tema de la corrupción y promover la transparencia y la rendición de cuentas en los asuntos políticos conservan toda su relevancia. La estrategia tiene como objetivo a través de la auditoría social involucrar a los ciudadanos en las funciones de supervisión, como un medio para equipar a la sociedad civil con las herramientas necesarias para exigir transparencia y rendición de cuentas a los dirigentes. Tras una evaluación de los niveles actuales de corrupción a escala mundial, en América Latina, para reducir los niveles de corrupción política las veedurías aplicadas con la responsabilidad adecuada pudiera surtir efectos positivos.

La corrupción en América Latina durante años, ha sido generalizada, aunque su alcance es difícil de medir empíricamente. Los datos compilados de los índices de Transparencia Internacional, como el IPC y el Barómetro ofrecen una visión general de referencia de los niveles percibidos de corrupción y con experiencia. En ese sentido, los datos del IPC de 2011 son los más indicativos de los países de América Latina. Esto es un asunto de principios y no de defensa de posiciones de lo que se trata es de fortalecer los derechos de los ciudadanos y la constitucionalidad y para que eso sea posible la transparencia es un elemento obligado, no hay que olvidar que en el poder se sufre un desgaste habitual.

Un desafío inicial en la lucha contra la corrupción es un cambio cultural en la sociedad, los esfuerzos del Gobierno en el combate contra la corrupción siempre serán insuficientes. Si una sociedad no está decidida a cambiar para bien y ser parte de una nueva cultura a favor de la legalidad, estos esfuerzos serían insuficientes, la corrupción es un asunto cultural y que si queremos un cambio, debe ser un cambio estructural de toda la sociedad, siempre enfocados a la transparencia.


Por Julio César Concepción R., C.P.A., MBA.
Mail:jcconcepcion@yahoo.com

 

       

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